¿Qué son las fisuras?

Las fisuras son grietas que se originan en la zona del esfínter anal producidas por una hipertonía de este.

Se producen por muchos factores, como el estrés, la vida sedentaria, procesos de estreñimiento o diarreas prolongadas, pospartos o causas paralelas.

Las fisuras se distinguen por un dolor intenso que suele aparecer después de las deposiciones. Tienen, al igual que las hemorroides, épocas de calma y de alta agresividad.

Las personas que padecen fisuras en época de alta agresividad se encuentran en un estado extremo. Si les preguntas que sienten, cuentan que sienten como una cuchilla con un dolor tan intenso que les paraliza. Incluso dejan de comer por no ir al baño ya que después de la deposición el dolor es tan insoportable que les deja inhabilitadas.

Otro inconveniente y gran desconocido de las fisuras es que debido al intento continuo del organismo a sellarlas de forma natural pueden aparecer hemorroides centinelas debido al crecimiento del tejido en las extremidades de la fisura o la posibilidad y más grave de la aparición de fístulas siendo un tratamiento complejo y de práctica quirúrgica.



¿Cómo se pueden tratar las fisuras?

Los tratamientos convencionales se basan en tratamientos tópicos o en cirugía.

Los tratamientos tópicos suelen ser cremas que a veces producen efectos secundarios, no son definitivos, hacen un efecto momentáneo.

Los tratamientos quirúrgicos se basan en seccionar el esfínter, los cuales no garantizan la recuperación ni tampoco que produzcan otras fisuras, la recuperación es muy dura y suelen dejar efectos secundarios irreparables.

En medicina es bien conocido que alargan la posibilidad de someter al paciente a cirugía y agotan todas las posibilidades con tratamientos previos, ya que es muy complicado y el índice de éxito en cirugía es mínimo, existiendo la posibilidad que reaparezca en corto espacio de tiempo.



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Con Neurolisis eliminamos de forma ambulatoria la grieta y el paciente sale del tratamiento realizando su vida cotidiana, pudiendo realizar sus necesidades tranquilamente.

Aplicamos una pequeña sedación local para evitar el dolor y, a continuación, un tratamiento local que produce la cicatrización de la fisura de forma inmediata, consiguiendo en tan sólo una sesión el 80% o la totalidad de la cura.

El paciente se marcha por su propio pie, puede ir al baño prácticamente sin molestias ya que no genera ningún efecto secundario.

La recuperación es tan rápida que el paciente se queda extrañado, ya que su dolor pasa de ser insoportable a no notar nada. La sensación de libertad genera relajación y una gran seguridad.

Al no haber cirugía, no quedan secuelas, no hay posoperatorio, ni periodo de recuperación.

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