Tratamiento de varices real

Un miércoles, de hace un par de meses, tubimos un día especial en consulta, se presentaron dos casos especiales, un Sr. y una Sra. que presentaban casos de varices especiales para contarlas.

El Sr. trabaja en una empresa metalúrgica en la cual, por seguridad, tiene que llevar unas botas especiales, las cuales contienen unas planchas de metal por seguridad y un peso considerable. Este Sr. por diversos motivos, tiene unas venas llamadas cordones varicosos muy grandes pero el verdadero problema no es este, que ya es grande por que son peligrosas, sino las botas que tiene que llevar, ya que le producen una fricción terrible y constante, la cual en los tobillos le estaban produciendo transitorios tróficos importantes, teniendo ya una zona ulcerosa.
En consulta le explicamos que el tratamiento es relativamente sencillo, que es el menos agresivo y que conseguimos recuperar las venas que tiene atrofiadas. Con este tratamiento evitará cualquier riesgo en el futuro y sobre todo recuperar salud y calidad de vida. Decidió comenzar el tratamiento y a día de hoy tiene sus varices totalmente curadas y nos cuenta que prácticamente ya ni se acuerda de como las tenía.
El otro caso es un poco más grave, pero no por ello deja de tener una solución relativamente sencilla.
Me llamó una señora desesperada, con dolores terribles los cuales no le permitían ni descansar. Le dimos una cita y nos contó que tenía un rosario de visitas a diferentes especialistas para tratar su problema de varices pero que le habían dado el alta ya que le comentaron ya sólo tenía que esperar a la cirugía pero que como había tanta lista de espera no sabían si en unos años la operarían. El dolor era insoportable y decidió venir desalentada y pensando que también le diríamos lo mismo. El caso es que sus piernas eran espectaculares, un caso clínico precioso y una mujer muy triste, desalentada y angustiada, mezcla complicada, ya que nos bloqueamos como sino pudiéramos ver la solución.
Cuando le comentamos que tenía una solución sencilla, eso sí larga en cuanto a la media de los pacientes, pero que esas varices las curábamos, que volvería a funcionar la sangre por ellas de nuevo, que evitaría riesgos la señora nos realizó una pregunta, y el dolor ¿me desaparecerá? Entonces le explicamos que si, ¡¡¡claro!!! Que las varices pueden ser muy feas o graves y no sentir nada, pero que hay personas que el dolor puede ser insoportable como a ella.
Hoy tan sólo le queda un poco para finalizar el tratamiento y junto a ella nos reímos mucho, ya que es nuestra mejor embajadora. En agradecimiento lo cuenta a los cuatro vientos, realmente nos dará pena el día que le demos el alta definitivamente porque es un aire fresco y alegre cuando viene.
IMADSPAIN agradece infinitamente a estas personas que participen en nuestra gran familia desde ya hace 11 años, gracias por confiar en nosotros, es muy importante para el equipo.
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